5 de junio de 2011

CARTA DE RENUNCIA AL CARGO QUE ME HAN NCOMENDADO

Carta del colega Jorge Luis Amaya Reyes, Director de la Oficina de Autoevaluación y Acreditación de la UNDAC (recién encargado hace una semana) ...es indignante lo que sucede en nuestra institución...lean y opinen ...

SEÑOR, Dr. Ricardo GUARDIÁN CHÁVEZ

RECTOR DE LA UNDAC Y PRESIDENTE DEL HONORABLE CONSEJO UNIVERSITARIO.

SEÑORES MIEMBROS DE ESTE HONORABLE CONSEJO:

            Estoy sumamente convencido   de que la Universidad Pública Peruana se debate en una crisis estructural, basada especialmente  en “La crisis del recurso humano”, en la falta de involucramiento para lograr la calidad  como una adecuación del ser y quehacer de la universidad  a su deber ser. Y este “deber ser” lo defino siempre  como el tema de fondo que no es la evaluación en sí misma de la calidad, sino de crear procesos y buenas prácticas que garanticen una mejora continua de la calidad, fomentando valores y convicciones para poder generar una cultura organizacional con miras a consolidar una formación integral de nuestra juventud y  compromiso ineludible con el desarrollo social. A esto le llamo “La gran ansiada acreditación” la que generará la máxima confianza hacia nuestros servicios y la satisfacción social frente a lo que decimos y hacemos.

                Sin embargo, los disensos con que siempre camina nuestra institución,  consolidan mis pensamientos plasmados en mis últimas publicaciones y que se demuestran por las desenfrenadas luchas por el poder, dejando atrás los objetivos institucionales, y consagrando intereses personales y de grupo.

                Mi designación  como Director de la Oficina de Autoevaluación y Acreditación  ha conllevado avivar la polarización política en el constructo interno de los órganos de gobierno y que deteriora objetivos   institucionales, lo que me involucra hacia una culpabilidad personal, de la cual no deseo seguir motivando. Más aún,  la actitud cuestionable del Decano de la facultad de Educación, que sin tener conocimiento y capacidad para dirigir los destinos de esta facultad, emplea el tiempo valioso para estimular sus apetitos políticos,  convocando a un consejo de facultad para azuzar a sus huestes, y  denigrarme como persona y como profesional,   estimulando a un  grupo de irresponsables docentes para elaborar una moción en contra de mi designación como Director de la oficina de Autoevaluación y Acreditación ante el honorable consejo universitario, por el solo y simple hecho  de haberles impedido designar a un miembro de su grupo como retribución  a los favores electorales recibidos. Por lo que debo admitir que,  la frontera entre el comportamiento canallesco y el comportamiento civilizado y respetuoso,  es muy débil en nuestra institución

                Es lamentable que los inconvenientes históricos y nuestra escala de valores  y actitudes frente a la construcción institucional, sea uno de los obstáculos para consolidar  una actitud valorativa de la meritocracia  y avivar los gritos pedigüeños por retribución,  y que la situación de nuestra universidad sea producto lamentable  de errores muy profundos, de valores torcidos y de percepciones equivocadas profundizadas en la última gestión institucional y  que nacen en el propio seno de la mediocridad y en las luchas intestinas para enquistarse en el poder.  Estoy convencido de que nuestra institución  podrá lograr su nuevo estatus, si contamos con autoridades líderes y recursos humanos calificados y competentes. Ninguna institución en el mundo ha logrado su calidad en manos de la mediocridad.   Por ello que, partiendo por nuestra acreditación personal, la acreditación institucional se va haciendo cada vez más distante y la gran tarea política por cambiar de actitud  no es la  del que apaga  las llamaradas una vez que el fuego se ha extendido, sino la de quien previene y evita los incendios. Pues, no se protege a la UNDAC sancionando éticamente  a quienes corrompen sus funciones para priorizar sus intereses, sino blindándola  contra las posibles transgresiones de la mediocridad e ignorancia.

                Por tanto Sr.  Presidente y Miembros del Honorable Consejo Universitario, una abstracta filosofía política,  o mejor dicho, una melancolía política, me hace reflexionar y poner a disposición  el cargo que se me ha encomendado. Mi único objetivo al haberlo  aceptado,  era netamente institucional, una forma de asumir un compromiso,  porque somos parte del problema nos guste o no. Es fácil lavarse las manos y generar una asepsia moral cuando pensamos que somos contrarios a la gestión, sin embargo, no deseo deteriorar con mi presencia los avances de nuestra acreditación,  al dividir opiniones y estar enfrascado en dirigir una oficina de  acreditación frente a la desacreditación al generar  actitudes políticas nefastas,  imprudentes e impertinentes.  Soy muy amigo de todos Uds., pero más amigo soy de mi institución carrionina y no deseo hacerle daño. Por ello que debo  blindarla  contra esas excesivas transgresiones, rogando a Dios que dé valor, capacidad y poder de identificación a nuestro Rector y a todos los miembros,  para que los acuerdos  del Honorable consejo Universitario arriben a consensos y no a disensos que deterioren a nuestra institución y que mi renuncia sirva para consolidar  la meritocracia institucional. Este es mi gran anhelo.

                Presento mi infinito agradecimiento  a todos los miembros  del honorable consejo universitario  que han confiado en mi persona   y mis respetos y disculpas a los que no comulgaron con esta designación. Sin embargo, debe quedar claro  que,  no solamente desde un cargo podemos identificarnos y contribuir al futuro de  nuestra institución, desde cualquier humilde  rincón siempre seré protagonista y no un simple espectador; seguiré luchando por la transformación de la UNDAC, ya sea con mi producción intelectual, con mis sugerencias, o como siempre lo he hecho, con mis críticas constructivas que son el gran alimento para nuestra acreditación.

                Por último, deseo por su intermedio  Sr. Rector, extenderle el informe al Decano de la Facultad de Educación y al Vicerrector Académico de nuestra institución, para decirle  que,  estoy sumamente orgulloso de proceder y de estar formado integralmente en mi alma mater UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO, institución republicana que desde 1824 viene forjando  profesionales de alta calidad y competitividad académica y científica y que excluye taxativamente el principio  chauvinista  y endogámico que solo lo enarbola la ignorancia y  la mediocridad.

                               MUY RESPETUOSAMENTE


                                                                                                           Jorge Luis AMAYA REYES

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